La “aversión” al sexo

Martes, 23 de Agosto de 2016 00:00 ECLÉCTICA - Artículo
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La “aversión” al sexo

Como ya la mayoría sabe, la sexualidad es algo muy natural en el ser humano. Todos poseemos sexualidad desde que nacemos hasta que morimos. Cada una de las etapas de la vida, pone de manifiesto distintas manifestaciones de la sexualidad y el propio sexo.


Así pues, durante la infancia, también existe la sexualidad. Ésta se encuentra manifestada principalmente por el descubrimiento de la anatomía del propio sexo y del ajeno, así como también por la curiosidad de exploración hacia estas partes de la anatomía.


En la adolescencia, se produce el despertar sexual, tal y como normalmente lo conocemos y al que le llamamos pubertad. En esta etapa se producen los cambios físicos y psicológicos que nos preparan para mantener relaciones sexuales futuras.


Sin embargo, no es hasta la edad adulta que se permite un desarrollo completo de la sexualidad, ya que por lo general los modelos sociales que rigen nuestro mundo, permiten hasta esta etapa la apertura de la actividad sexual del ser humano. Así mismo, y aunque muchos no lo crean, en la edad madura también existe capacidad y sobre todo, deseo sexual; tal es el caso de personas de 70 u 80 años que continúan manteniendo una actividad sexual continuamente. De acuerdo a los expertos en materia de sexualidad, es tremendamente positivo poder seguir activo ya que se ha comprobado que el sexo, mejora la salud física y emocional de quien lo practique.


De acuerdo a lo anterior, basándonos en la premisa de que el sexo es tan natural como respirar y tan sano como comer verduras… ¿por qué algunas personas sienten aversión ante éste?


La aversión al sexo


Si hacemos una pequeña encuesta entre nuestros familiares y conocido (suponiendo, claro, que nos quieran contestar con la verdad), nos damos cuenta que la “aversión al sexo” es muy frecuente en ciertas etapas de la vida, agudizándose más en mujeres que en hombres. Lo anterior, consiste en la manifestación de un rechazo o desinterés hacia la actividad sexual, pudiendo ser variable el grado en el que se manifiesta esta aversión, es decir, si se nos antoja a veces, o de plano, “NUNCA”.


Hay personas que muestran aversión al sexo al enfrentarse con determinadas prácticas sexuales, pudiendo ser éstas el sexo oral, el coito e inclusive, pueden sentir rechazo hacia los fluidos corporales, la desnudez, etc.


Por otro lado, existen otras personas que pueden sentir rechazo por cualquier tipo de práctica sexual- afectiva, ya sea cualquier contacto que implique o señale que pueda haber una relación sexual inminente.


Es importante que no se confunda la aversión al sexo, con la falta de deseo sexual. Normalmente, la primera, suele darse desde el inicio de las primeras relaciones o después de algún suceso traumático o cambio de vida. Así mismo, la segunda, puede ser motivada por otros factores, tanto personales como relacionados con la pareja o el actual estilo de vida.


Hay quienes afirman que la “aversión” hacia el acto sexual puede manifestarse debido a que existe un miedo (aparentemente inexplicable) o asco hacia éste. En la gran mayoría de los caso, la manifestación del miedo hacia tener relaciones sexuales, impide que pueda desarrollarse la respuesta sexual desde su fase inicial, misma que interpretamos como “el deseo”. Una persona con aversión al sexo, no puede generarse el deseo, ya que nadie desea algo que le produce miedo o malestar.

Cuando estas personas llegan a acceder a tener relaciones sexuales, pueden experimentar gran ansiedad, lo cual hará que se refuerce el miedo y traten de evitar el coito a como de lugar en lo posterior y por consiguiente, los contactos afectivos.


A lo anterior, es frecuente que las personas con este conflicto eviten todo tipo de situaciones sociales que puedan derivar en relaciones sexuales posteriores. Así pues, una personas sin pareja, evitará aquellas situaciones en las que pueda llegar a tener una pareja.


¿Qué hacer en este caso?


Cuando una persona manifiesta este problema, indiscutiblemente será necesaria la ayuda psicológica. En primera instancia, se deberán trabajar los pensamientos, explorar el concepto de sexualidad, hacer una valoración del entorno y situación personal y elaborar un plan de trabajo para que esta persona pueda ir enfrentándose poco a poco a las situaciones que le provocan aversión o rechazo.


Es indispensable adoptar una actitud positiva y abierta hacia el cambio. En el caso de tener pareja, ésta deberá ser tremendamente comprensiva y paciente, así como deberá reforzar cualquier cambio positivo en la actitud de su pareja, por muy pequeño que sea.


La aversión al sexo, aunque no es un mal generalizado, es un problema que logra superarse satisfactoriamente si se cuenta con suficiente comprensión de terceros, tiempo y fuerza de voluntad. En sí, todos tenemos la capacidad y merecemos disfrutar de una sexualidad plena.

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