Reponer o repetir

Jueves, 14 de Mayo de 2015 00:00 Oscar Salas ECLÉCTICA - El Espectador
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Reponer o repetir

reposiciones1“Norma” la conocí en un espacio pequeñito, el auditorio de la Casa de la Cultura ‘Dr. Ignacio Mena Rosales’, algunas acciones, los juegos infantiles, aparecieron más o menos constreñidos, pero la trama y las interpretaciones resultaban profundamente impactantes. Un hogar sostenido con la dócil y resignada prostitución de la hija, la mamá administrando los ingresos y atendiendo la debida presencia y disponibilidad del joven cuerpo. La presencia paterna simbólica, un cabeza de familia constantemente incriminado del apremio doméstico y recriminado por la falta de ánimo y carácter para aprovechar las posibles oportunidades de prosperidad; absoluta y totalmente estático, apenas un referente de consuelo y de nostalgia por tiempos mejores o por lo menos más gratos. Todo lo anterior bordeando con la debida contención el facilismo del melodrama, la exageración sensiblera, acentuando así la verosimilitud de los personajes, incluso la condición inanimada del padre, más cuando deja caer una sola y gruesa lágrima.

reposiciones2Este enorme acierto del grupo XTeatro ha sido también la piedra de molino a la que por lo pronto ha quedado atado. En cuatro años de vida “Norma” constituye al 50% de su producción pero prácticamente la totalidad de su tarjeta de presentación. Claro que mientras exista “Norma” a uno como espectador qué le importan las intimidades del grupo, aunque tras un tino espera otro igual o mayor. Imposible negar la pregunta ¿y ahora qué van a hacer para sorprendernos? Entonces dejo volar la imaginación antojándoseme Elizabeth Peralta de Ita y Abigail Contreras en “Las chicas del 31/2 floppies”. Pero ya en el desvarío, y recordando a Richard Burton y Rex Harrison en “Staircase” (La escalera), fantaseo con Enrique Guillén y Carlos Rocha en la interpretación de las mismas chicas. No dudo que sería un cañonazo, aunque los convencionales lo tacharan como un coñazo. Lástima que el dramaturgo Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio sea tan especialito... no por nada es LEGOM. 

Por lo pronto, los pasados 24 y 25 de abril pudimos constatar que “Norma” goza de mucha salud y mejorando tan solo ateniéndonos a las sonoras identificaciones femeninas durante la representación del sábado en el foro del Museo de la Ciudad de Querétaro.
El Pregonero seguramente le cuadriplica la edad al grupo nacido a instancias de Enrique Guillén, y demuestra encontrarse en plena forma con dos producciones en cartelera: “1, 2, 3, por mí”, creación colectiva que parece derivada de “Hasta el domingo”, de María Inés Falconi, y “La edad de la ciruela”, de Arístides Vargas.

reposiciones3Dados los embates electoreros que ahora sufre el primer título, cabe recordar que esta creación colectiva del grupo queretano nació siete años atrás. La vi por primera vez en el mismo auditorio del estreno de “Norma” con Lily Sigie y Rosa Martha Hernández haciendo los personajes infantiles y a Enrique Landa como el indio pacificador en 2007. Desde entonces me sedujo el desarrollo de la trama y la encarnación de los personajes que constituyen un retrato familiar con la parodia exacta para presentar un proceso de descomposición creciente y sobrevivido con diferentes modalidades. La adecuación y adaptación a éstas es la moraleja final, al tiempo que la afectada con el divorcio de sus padres nos advierte inteligentemente que ellos son quienes se separan, no ella de ellos. 

No soy partidario de las puestas en escena que abiertamente quiere ser iluminadoras y aleccionadoras, pero habiendo conservado el acierto y el encanto apuntados, esta vez por parte de Erika Manrique y Mónica Durán, el trabajo escénico con tono infantil continúa siendo tan disfrutable como en el primer trimestre de 2007, en otro auditorio, el del Museo de la Ciudad, cada vez más un cajón carente de recursos escénicos, y ni cómo equiparlo. El indio pacificador más me pareció un exacto amonestador impartiendo convenientes consejos. El infantilismo pervive en la campaña electoral. Ojalá y muchos recuerden que el juego se llama Bote Pateado, más por lo segundo y lo apliquen al candidato de su preferencia.

reposiciones4“La edad de la ciruela” permaneció diez años en azarosa incubación, según me dijo la actriz Sandra Ugalde, cofundadora del grupo El Pregonero, en entrevista posterior al estreno en noviembre y diciembre de 2010. Ir a El Sótano no me gustaba por su doble inaccesibilidad: al domicilio –si no de la mala muerte el rumbo resulta amenazante-- y al foro --remontar declives y escaleras--, pero pocas veces he quedado tan satisfecho de haber pasado sobre esos obstáculos. Aquel impacto ha perdurado inolvidable, y ahora en el espacio tan poco escénico de La Vía sorprende nuevamente con la preservación de primer encanto. 

reposiciones5El texto, la puesta en escena y las interpretaciones son poesía en grado sumo que merece mejor suerte de la corrida, en síntesis la oportunidad de más funciones y mejores escenarios. Al texto en sí mismo lo caracteriza una enorme riqueza de delicada figuración de un devenir femenino familiar --de seres unidos por la ascendencia, no de sabido habitual--, que obliga a recurrir a un referente trillado en la literatura latinoamericana: hace recordar Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez con construcciones tan fantásticas y tan verosímiles, pero en este caso muy delicadas para trazar y navegar lo femenino desde la infancia que alcanza a recuperar la rememoración hasta un viaje infinito, porque trepadas en su bicicleta desconocen destino y no las vemos llegar a puerto alguno, las dejamos pedaleando, se alejan pedaleando intermitentemente porque la función termina pero no su viaje. Cuando tanta sencillez dice tanto sobresale la brillantez del lenguaje dramático, y una dirección escénica capaz de hacer palpitar la letra puesta en el papel. Esta vez el director Desidero Sánchez con un candelabro casi decimonónico traza tiempo y espacio, y lo más importante, las transiciones, emociones y edades que en esas dimensiones viven. 

Hay repertorios brevísimos, tan pesados que los artistas parecen condenados a cargarlos irremediablemente, incurriendo en la paradoja de la propia negación, pues se supone que la creación los define. Y sin embargo ¡qué bien que hagan repertorio con obras tan vivas como cuando nacieron!

“La edad dela ciruela”. Centro Cultural La Vía, Héroe de Nacozari esq/ Estío (La otro banda.). Mayo 30; 20:30 horas. Cel: 4421290597 (Preferentemente adolescentes y adultos.)
“i, 2, 3 por mí”. Museo de la Ciudad, Guerrero 27, Centro Histórico de Querétaro. Sábados de mayo, 13:00 horas. (Todo público.) Cel: 4421290597

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