Terminación del ‘conversatorio crítico’ del 10º EITAI

Jueves, 15 de Octubre de 2015 00:00 Oscar Salas ECLÉCTICA - El Espectador
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Terminación del ‘conversatorio crítico’ del 10º EITAI

“Country”, de Juan Carlos Franco, con una temporada los domingos de mayo y junio en la cartelera queretana 2015, una función el jueves 16 de julio en el Festival de la Joven Dramaturgia y otras fechas, también estuvo presente en el 10º EITAI, en el mismo foro donde ha sucedido la mayor parte de su vida: el del Museo de la Ciudad.

eitaii01El pistolerismo escolar gringo y entre psicópatas sociales en general no es tema nuevo ni en la realidad estadounidense ni en la ficción teatral. Quizá faltaba en los anales escénicos locales, ya no es así. Vemos una creíble ambientación juvenil gringa. Lo gringo, mediante una proyección fílmica en blanco y negro subtitulada, nos es anticipado señalándonos cuanto la identidad de ese país está definida por el vaquero y su propensión a darle gusto al dedo jalando del gatillo. Hay típico chico sanote que ama el ejercicio y el contacto con la naturaleza, preparándose para ejercer prósperamente una ocupación productiva que le permitirá establecer un ‘sweet home’ con la chica conquistada en el transcurso de su vida universitaria. 

Ese ejemplar chico deja de serlo al atacar a otros estudiantes que preparaban una puesta en escena. El momento del crimen no deja de tener un guiño de teatro dentro del teatro. Por lo menos no hay un regodeo en el regadero de cuerpos acribillados, como sí lo hay hemático cuando, sin motivo claro, aparece un vaquero con una carabina celebrando la saña de su hazaña exterminadora de intrusos muy salpicado de… sangre muy parecida a salsa de tomate. Si como retrato social “Country” no rebasaba la descripción sin salida ni propósito previsible, con este momento mucho hace por el descrédito de su trama. A no ser como matancero llegado de algún rastro, resulta poco explicable que el personaje del rifle aparezca tan embadurnado de ‘sangre’. Además nos da sus parlamentos en inglés y el ejemplar chico del ‘american way of life’ antes de perder los estribos, así dialoga con él. Todos los demás personajes gringos siempre nos hablaron en español. El cuestionamiento del hijo al padre cuando éste aduce autoridad por acumulación de años más que por experiencia resulta terriblemente contundente para sugerir una responsabilidad compartida por la matazón escolar. Una consabida denuncia de la paternidad irresponsable, poco atenta, o consecuentadora.

La joven para el manoseo y el arrumaco resulta un personaje gratuito.
eitaii02“Orlando en Tijuana”, de Jesús Noyola, visto desde una posible perspectiva de ‘Teatro Alternativo y de Investigación’ sería un ‘teatro conversado’ con aspiraciones de indiferenciar el espacio y el suceder escénico, eliminando procederes y formas establecidos y reconocibles. Pocos elementos y hechos avisan que la función ha empezado. El desarrollo sugiere una variedad de improteatro más o menos derivado de fragmentos de exvotos. 

Así nos vamos enterando de una cotidianidad dispersa de la que, urbanizados, poco participamos; un sincretismo construido y alimentado en localidades o segmentos de éstas fuertemente tramadas y trabadas e impenetrables, mucho menos alterables. El tono y el ritmo son apenas acentuados con la expresividad corporal necesaria. Termina de manera similar a como puede darse por concluida una sobremesa, por extinción. Un trabajo que reclama más atención para el desarrollo del cómo, para su suceder, que par el qué sucede.

El montaje de Uriel Bravo de “En mexicano se dice chaquetear”, de Jaime Chabaud, presentado los días 20 y 27 de agosto en el Museo de la Ciudad, dentro del 10º EITAI fue visto el miércoles 22, también estaría en la línea del teatro para enterados. Espectadores con experiencia, conocimientos y disponibilidad para degustar, por ejemplo, el teatro dentro del teatro, así sean las ruindades y vilezas del primero y las miserias del segundo. Por ejemplo, los servicios sexuales para conseguir una oportunidad de actuación.

eeitaii03En el programa de mano encontramos una ilustración de parte del autor: <Y no es albur sino un término que tiene que ver con el cambio de ‘chaquetas’, de casacas, (…). Cambiar de bando era ‘chaquetear’ y parece que los mexicanos no hemos dejado de ejercitarlo alegremente.> Cuando entramos al foro los actores ya están en el escenario y no sabemos si ya empezó la función, o se están ocupando de su muy personal calistenia. Sin interrupción aparente de esta situación empieza la función. En realidad sí había empezado cuando empezamos a entrar pues la obra presenta dos tramas: la vida de los teatreros disputándose personajes y la incidencia de sus vidas particulares en su quehacer artístico, que a su vez nos da la época que retrata y acusa la obra. Este retrato aspira a tocarnos a nosotros, mexicanos del siglo XXI, desde la segunda mitad del XIX. Por otra parte está representada la preparación del trabajo propiamente escénico, alterado constantemente por la inestabilidad social como resultado del enfrentamiento bélico entre liberales y conservadores, para colmo con un monarca que suele rebasar por la izquierda a los primeros. La alteración es por partida doble: las dificultades físicas para ensayar en un lugar a salvo del intercambio balístico, por otra parte la definición del bando de los personajes y la orientación política o ideológica de la trama. Esta confluencia temática, con los actores permanentemente en el escenario, sentados cuando están fuera de personaje o su personaje está fuera de trama son condiciones que instalan el montaje de U. Bravo en el ‘teatro alternativo y de investigación’ del 10º EITAI. 

Investigación alternativa aparte, no es posible la mínima credibilidad a la sugerencia de una felación cuando la cabeza de ella, atrás de él, la vemos a la altura de su cinturón e incluso por encima de éste. Detalle perdible en el tono burlesco y bufonesco de varios momentos. La ingenuidad-cínica o la cínica-ingenuidad de Marianne Atilano como la joven Angélica que quiere una oportunidad en el escenario, y que quiere el papel de Carlota, asombra por su avenencia a las circunstancias que se interponen en sus aspiraciones.

eitaii04El viernes 25 de septiembre entendí la ubicación de “Rodajas de mí”, de Roberto Fontanarosa, en el ‘teatro alternativo y de investigación’ por el desarrollo o representación de un prólogo, y cuando llega el momento para que conozcamos lo prologado, con algo así como un ‘Un instante por favor, ya vuelvo’, y la intérprete procede acorde… sin regresar. Una terminación por abandono del escenario que me pareció sorprendente, máxime pidiendo permiso para dejar el changarro solo, nomás un ratito. 

Innegable la graciosa inmutabilidad de Rocío Spinelli sacándole raja al absurdo en diálogo directo con los espectadores, incluso incorporando el llanto infantil a su interacción. El absurdo constantemente asentado con una única exclamación ‘canina’ totalmente apagada e inexpresiva contradiciendo la naturaleza de la interjección. Reducir el engaño teatral a un prólogo apoltronado y desenfado, y así producir un momento disfrutable da cuenta de un muy plausible texto y montaje. Además “Rodajas…” fue uno de los trabajos que substanció el carácter internacional del Encuentro.

eitaii05El domingo 27 el 10º EITAI llegó a su fecha final, y en materia de teatro con “The falling love”, de Edwin Salas, quizá remedando “The falling leaves” (“Las hojas muertas”) o retomando la expresión sajona ‘to fall in love’, jugando con los significados o traducciones al español. ‘Caer en el amor’ no hace sentido (does not make sense), en cambio ‘enamorarse’ sí tiene sentido. ¿Amor decadente?, ¿Amor muerto? De acuerdo con la escenificación, ambas traducciones funcionan, aunque el español no parece preocupación del autor, pues los escasísimos parlamentos también son expresados en inglés. 

Pero estos no tienen la relevancia de la muy exigente expresividad corporal desarrollada por el autor para su propia actuación y la del títere que manipula directamente, además del que nos es presentado inicialmente sedente. La sorprendente vuelta de tuerca final del amor muerto, rematada con una rasgante exclamación trágica, hacen una culminación de “The falling love” con doble cima que le da primacía a lo impactante sobre lo conmovedor. La aceleración del ritmo refuerza la vertiginosidad final, apoyado durante la función por las cuerdas computarizadas de un violoncelo.

 

 

 

 

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