Titiriteando

Jueves, 14 de Abril de 2016 00:00 Oscar Salas ECLÉCTICA - El Espectador
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Titiriteando

Se imponen hilos, trapos, máscaras y luces oscuras (¡?) en los miniespacios escénicos del Museo de la Ciudad de Querétaro, donde son convocados los espectadores que no rebasan la altura del mostrador al gestionar sus boletos, la taquillera se asoma por encima de la barrera para atender la demanda y decidir, a la vista de la conmovedora y vivaz miniatura, si en realidad se impone el cobro de la entrada; los hay quienes superan el trance cabalgando los hombros de sus padres, otros se abren paso desde la puerta de la calle hasta la primera fila de la platea instalados en sus carriolas. La gran mayoría luce muy dominguera, cual corresponde al día, denotando cuan bien le sienta la primavera.

titeres1Los concurrentes más tempraneros encaran siete rostros que asoman simétricamente desde un negro telón conformando el panorama del “Don Quijote de La Mancha”. Dejarán de ser máscaras cuando interpelen y respondan el suceder cervantino al Caballero de la Triste Figura mientras despliega sus ímpetus hazañosos en andanzas por el manchego proscenio del Auditorio en busca de la dama de quien no puede prescindir un individuo de su rango.

Después de siete años lo vi muy recuperado: apenaba su escurrida escualidez en el Mesón de los Cómicos de la Legua, entonces presentado por La Bambalina, cuando los universitarios lo invitaron a la celebración de medio siglo de vida durante 2009. También es dable que más estragado el observante, le vea mejor semblante a quien ha permanecido incólume al progreso del siglo. Escuchamos la muy exitosa y memorable música de “El hombre de La Mancha”, o sea, el canto ronquísimo de Claudio Brook y la ceceante expresión castiza de Nati Mistral cuyas letras han quedado por siempre inscritas en el ánimo y el orgullo de la sublimación hispanoparlante.Esta trama plena de entusiasmo y optimismo, esta alegría, las recibimos estrechamente abrazadas por el amor teatrero de Leonardo Kosta, actuando como narrador y manipulador de todos los hilos, todos. Entonces sucede la comunión que suele forjar y soldar el sinceramiento de las emociones para dar, recibir y al revés.

titeres2Apenas con tiempo para el cambio de aire en el auditorio y armado del siguiente tenderete escénico para que veamos entrar, a trompicones y malabarismos, a un individuo, quizá librero de saldos, intentando alcanzar el escenario,quien será víctima de “El ladrón de cuentos”. Haciendo recordar al chivo en bicicleta de Gabilondo Soler, Cri-cri: ‘…que se cae, que se caeee, que se caaeee…’, los tambaches de malapilados ejemplares del zigzagueante sombrerudo terminan desparramados en el proscenio.En un exceso de confianza, o de ignorancia, le pierde el ojo a su cargamento. Con gran asco y repugnancia, un vivales enmascarado aprovecha la ausencia para levantar la nefasta basura tan dañina para el cerebro: ¡dándole conocimientos! ¡guácala! ¡provocándole reflexiones! ¡qué horror! ¡despertándole la imaginación! ¡fuchi! ¡suscitando la curiosidad de los niños! ¡qué monserga! El atracado resulta ser un famosísimo habitante del libro cuyo título corresponde al nombre del personaje “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo, obra narrativa considerada seminal de una corriente literaria: nada menos que el realismo mágico.

Entonces empieza el realismo de la ficción que ha creado el colectivo escénico Maíz Memoria con fantoches y bocones para asomarnos esta vez a un par de leyendas populares con personajes prehispánicos --¡los aztecas!, grita un niño parado en los muslos de su padre--: la lucha del joven Yacoñoy para, con sus últimos aliento y flecha, al final de la tarde, por fin vence al sol y obtiene el reconocimiento y la transmisión de la autoridad del tlatoani para encabezar a su pueblo. Otra persona joven tiene es sus manos la seguridad y la prosperidad de su pueblo. Aponda vive feliz en las aguas del lago de Pátzcuaro, en la isla de Yunuen, hasta el día en que es requerida por un gran señor, quien amenaza con el sojuzgamiento de su pueblo en caso de oponerse a las exigencias de tenerla por esposa.Queda la representación de este par de leyendas como ejemplo del fomento de la lectura con el tema de la identidad mexicana que lleva a cabo este joven colectivo de artistas escénicos organizados en Maíz Memoria.

titeres3Para poco más tarde del mismo domingo, a las 17:00 horas, sin salir del antiguo convento capuchino, está programado un caos cósmico, bueno, no tanto, nada más en el sistema solar con sus ocho planetas, también entra al destellante relajo el satélite de la Tierra. No faltan los papás que pierden el control de las carriolas, las malestacionan, hay nenes que acrecientan el control de sus papás. El vuelo interplanetario 777 es anunciado, está a punto de despegar, unas brillosas manos, semejantes a las de Mickey Mouse, nos dan indicaciones de seguridad e información de vuelo con destino a… ‘luego se lo digo’. La voz que no está ni en in, ni en off, ni out, ni up, ni down, sino ahí, propone ‘hágale como pueda’ en caso de emergencia.

Un solazo apenas cabe entre el cortinaje instalado en el escenario del teatrino del Patio Morisco, casi enceguece a los espectadores con su intenso resplandor amarillo, que sin embargo no le alcanza para deslumbrar a la Luna, quien no acepta sus imposiciones y menos se impresiona con sus requiebros. Aunque no es planeta, Cupido se impone, al fin que estamos caos. Venus lo aprovecha para reafirmar que lo suyo es la belleza y ninguna exhibición es exceso. Saturno no quiere quedarse atrás y hace malabares con sus anillos, casi asfixiándose en el enredijo, o lo que equivalga a… caga… hacerse pipi fuera del bacín. Felizmente Marte, el Dios de la Guerra, aparece muy dormilón, toda su satisfacción está en habitar silenciosamente el profundo silencio: ronquidos pero sin estallidos. Termina el vuelo. Ignoro en qué paró el atasco de carriolas, las criaturas semejaron los títeres bocones con llantos y berridos. ¿Así desaprobaban la terminación del vuelo; reprobaban la presencia del par de actrices, Cecilia Navarro y Karen Frías que manipularon el caos?

 

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