La Gradualidad como Contención Escénica

Jueves, 06 de Septiembre de 2018 00:00 Oscar Salas ECLÉCTICA - El Espectador
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La Gradualidad como Contención Escénica

Dos amigas o colegas o amigas y colegas cuya amistad quizá sea por compartir la de quien está ausente se empeñan en retraerla. No está excluida de su identificación la ausencia de la intermediación de la ausente. Una la retrae reconstruyéndola desde el recuerdo, la otra desde lo que hacía o quizá intentaba hacer. Mientras tanto, con riesgo de morbo, la expectación por la identificación o exploración homosexual no deja de circundar sus interpelaciones y acercamientos. Quizá haya desesperanza, pero más desesperación por su súbita y seguramente involuntaria ausencia, por su cada vez más clara para el espectador, desaparición: ¿del entorno que compartían, o de todos los entornos los compartidos y no; temporal o definitivamente? Esta gradualidad en el desvelamiento de un rapto criminal sin ningún crispamiento, sin aspavientos, con apenas una aparente sublevación del ánimo, lo mismo que de la inconformidad e incomodidad del par que insisten retraerla, resulta un mérito dramático del texto y la dirección escénica de “Ensayo y episodios de desesperanza” que no cede a la denuncia y reclamación panfletaria de la violencia recalcitrante de odio e impunidad que nos rodea en las fechas que corren. Con la misma gradualidad, o menor, que no es decepcionante, desengaña la expectación en la identificación en un único género. Mayor es la gradualidad en el desvelamiento en la desesperación por el duelo. ¿Cómo conformarse con la incertidumbre de una existencia ausente? duelo1

Este transcurrir sin apenas un nudo perceptible, con una exasperación en sumo grado contenida, ha sido el propósito de la autora y directora Taíz P. Saldaña, así lo manifiesta después de preguntar, al término de la función de final de temporada, por algún comentario o inquietud. Le inquirí por investigación acerca del duelo y la tanatología e interpuso su formación como psicóloga y cómo desde esa especialidad se dispone a abordar el teatro con Rotten Teatral Querétaro, la compañía que ha fundado y encabeza, con una trayectoria, al menos en esta localidad, pues proviene de Guadalajara, a través de dos montajes previos: “Pulsiones” y “De histerias” con créditos similares a los de “Ensayo y episodios de desesperanza” teniendo por sede el teatrino del Patio Morisco del Museo de la Ciudad de Querétaro.

Con gradualidad retrata la contundencia de la violencia y sus consecuencias: heridas que no sangran pero consumen hasta el agotamiento que anula y extingue. Respaldada esta característica y cualidad con una economía y funcionalidad escenográfica parcialmente cargada con una intencionalidad simbólica que no intenté traducir, y dudo haber llegado a una conclusión válida o favorable de proponérmelo: la escritura del telón de fondo con una caligrafía poco legible, no obstante su orden y nitidez; la misma en la sombrilla, que no paraguas, sin adivinar la significación de este atrezzo de aparición final con ánimo de despedida al sugerir despedida mediante la lejanía, la pareja dando la espalda. Innegable la atractividad visual plástica, precisamente la imagen de aviso y promoción.

 

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