Masacrar la masacre

Jueves, 04 de Octubre de 2018 00:00 Oscar Salas ECLÉCTICA - El Espectador
Imprimir PDF

Masacrar la masacre

10:40 hora inusual para la convocatoria a un espectáculo, que siendo performático pudiera tener una significación histórica o intencionalidad social. “Poética de la masacre”, de John Martín Cordero Peralta, catedrático de la FBA-UAQ, presentado por Vestigium Arte Móvil A.C., colectivo artístico de la misma facultad con diez años de trayectoria, está cargado de situaciones y elementos significantes ad infinitum, según el bagaje cultural y de experiencia de vida de cada espectador.

Con quizá un cuarto de siglo de trayectoria artística queretana el creador colombiano ¿tendría presente que otro 27 de septiembre, pero de 1821, entró en la ciudad de México el Ejército Trigarante concluyendo la independencia del virreinato de la Nueva España? Concediendo premeditación, ¿cabría con esta coincidencia el cuestionamiento de tal culminación libertaria, viéndonos sojuzgados por la criminalidad de diferentes especialidades, desde fuera y dentro de las instituciones?  masacre1

¿Por qué se presentó en la explanada de la rectoría universitaria? ¿Mera logística: disponibilidad de recursos sonoros, mínimas distancias a recorrer; prescindir de las burocráticas autorizaciones y evitar las disputas de espacio en agendas colmadas de solicitudes para la expresividad? ¿O aquí cabría esperar una mayor receptividad emocional e intelectual, y dada la edad de la mayoría de los espectadores, mayores expectativas de respuestas y reacciones constructivas y solidarias?

Con o sin septiembre mediante, la alusión patria con los colores nacionales cruzando en diagonal el adoquinado es innegable. Se antoja la concurrencia de los cuatro elementos: agua, tierra, viento y fuego, pero físicamente éste está ausente. Los tres primeros nos hablarían de la fertilidad, el último de la vida, pero ésta lucha por estar y ser, y a esto obedecería la presencia de J.M. Cordero P., K.V. Arriaga Espinoza, I.N. Calvillo Rivera, G. Espinoza Padilla, Fdo. Flores Medina, A.A. Gallegos Tapia, A.D. García Morgado, M.A. García Frías, M.M. Martínez Yáñez, H. Pérez Martínez, C.A. Pineda Gómez, R. Rodríguez Domínguez, N.A. Vargas Sánchez, M. Vázquez Alencáster, L.P. Velázquez Caltzontzin, O. Torres Garnica, A.U. Parrales Argueta, estudiantes del tercer semestre de la licenciatura en Arte Danzario con línea terminal en Danza Contemporánea, con un maestro del correspondiente programa educativo.

Es presencia precisamente la que aportan los y las dieciséis jóvenes ejecutando un desplazamiento lento y armonioso, manteniendo el porte, con el cual sugieren e imponen ritualidad que termina resquebrajándose con la llaneza denunciante, acusadora y reclamante de ‘dignidad’, ‘cambio’, ‘justicia’, ‘tolerancia’, ‘seguridad’, ‘valor’ recurriendo a su única y más valiosa posesión: su ser, sus cuerpos desprovistos de cualquier protección salvo el reclamo de la vida y la correspondiente fructificación cual natural postura opuesta a la barbarie. masacre2

Tras la lenta y larga aparición, el impacto de la sencillez, la falta de adorno, llena la visualidad: prevalece el blanco de las camisas de apariencia escolar, desabotonadas, sin diferenciación de género, sobre las lycras negras. Dos individuos, hombre y mujer, cuidadosamente envueltos con blanquísimas  telas  son auxiliados para yacer descubiertos ella en el blanco, él en el rojo. Ambos quedan recostados sobre sus costados, sus teces contrastan marcadamente, ninguna con sombra alguna de exposición a la intemperie. Solamente portan sendas albas máscaras neutras. Una personaje en rojo, caminando en sentido de regreso, al tiempo que despedaza su vestido discrepa del conjunto. Proyecta una serena altivez que la resguarda de una condición inerme. Se detiene al borde del blanco. El ‘piercing’ en la parte superior del ombligo es el único elemento ajeno a su cuerpo. A sus costados compañeros y compañeras utilizan sus espaldas cual letreros que podríamos tomar por exigencias gritadas.

John Cordero, a la vera de las franjas tricolores ha fungido como declamador leyendo “Esta tierra que piso”, de la poeta mexicana Rosario Castellanos, manipulando la tierra y sus posibilidades fructificantes. ¿Por qué sin zapatos y ataviado como maestro de ceremonias? Una significación más de “Poética de la masacre” que dejo para otro traductor y/u otra imaginación performática más despierta y progresista.

 

Commentarios:

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

MAS "ESPECTADOR"

Dos cientos

Dos cientos
Dentro del 4° Encuentro Transdisciplinario Imaginartes dos producciones teatrales queretanas los días 9 y 11 de diciembre develaron sendas placas para festejar el ciento de representaciones: “El diputado”, del dramaturgo juarense Edeberto Galindo y “Biutiful”, paráfrasis de Omar

El trazo del principio

El trazo del principio
¿Se suicidó?, ¿apuntó mal? Ahí, Marce, ahí córtala. No metió ahí el final. La tuvo y la dejó pasar: la vuelta de tuerca que hubiera amarrado tan bien con el inicio, y relegado a la irrelevancia tanto lugar común de “Eternamente”, en el ‘Esperanza Cabrera’, el viernes 11

La transversalidad del caos

La transversalidad del caos
La congruencia de la lógica racional topa no contra una argumentación mejor estructurada, sino contra el absurdo rayano en bobaliconería. Con tal inicio el dramaturgo de “La silla” se la juega para ser hecho a un lado por desbordar tan temprano los límites tolerables de la estultic

Simpleza teatral y no tanto

Simpleza teatral y no tanto
No es su mero mole, sino uno de sus moles más moles de los Cómicos de la Legua: el teatro clásico español. Han repuesto La fablilla del secreto bien guardado por enésima vez, y por igual repetición les ha quedado delicioso el programa que actualmente tienen en cartelera. Con cómicos

La voz y los latidos de un corazón roto

La voz y los latidos de un corazón roto
Sin proclamas feministas ni incluyentes Espektros Teatro sostiene la diversidad femenina escénica vista en mujeres jóvenes adultas o recién entradas en la madurez por August Strindberg, Elena Garro, Eugene O’Neill y Jean Cocteau, sueco, mexicana, estadounidense y francés, todos del s

Conocer, o no conocer

Conocer, o no conocer
Beneficiario y víctima del conocimiento, disfruto y sufro dos puestas en escena en extremo disímbolas: Romeo y Julieta, del dramaturgo inglés isabelino William Shakespeare y Licor de lete o el caso de las aguas del olvido, del dramaturgo argentino radicado en México Martín López Brie

MAS QUE VER

Los perros, en verdad “aman” a sus dueños

Recientemente, se ha descubierto que los perros nos quieren de verdad. Según una investig

Leer más
“Exportadores del año”: un ejemplo de explotacion y miseria

La investigación de un diario estadounidense, ha revelado que miles de trabajadores agrí

Leer más
Los Pentamillonarios: una nueva clase social en el mundo

En medio de una creciente desigualdad mundial, se está forjando una nueva clase social qu

Leer más

EVENTOS PARA HOY

¿QUE HAY EN EL CINE?

RAZA EN FACEBOOK

Encuesta

¿QUE TIPO DE PERSONALIDAD TIENES?