Reafirmaciones y promesas

Jueves, 28 de Marzo de 2019 00:00 Oscar Salas ECLÉCTICA - El Espectador
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Reafirmaciones y promesas

Tres taburetes no alineados, uno al centro arriba, dos en los extremos equidistantes del primero, y atrás de él un marco rectangular vertical apoyado en el piso: esto ya lo vi, dudo, entra a través de ese hueco escénico un actor que me recuerda a Víctor Lagunes, dudo, no está desaliñado como suele ser el sello voluntarioso de sus interpretaciones, si bien el pantalón luce arrugado como si de la textura de la tela se tratase, ¡faltaba más!, el personaje hace reclamos irónicos acerca del recibimiento y el arribo al lugar de su destino, sus diálogos, casi monologantes, nos dan a entender que muy recientemente ha dejado la ‘vida de los vivos’ y está llegando al infierno. Sí, “A puerta cerrada” ya la vi en una temporada anterior de Arteatral. Sí, es Víctor Lagunes, esa sonoridad y entonación le son también características inconfundibles, ahora quizá menos enjuto, qué bien por él, y a José Garcin no le viene mal, aquí sigue tan convincente de todavía no acomodarse a su nueva vida de muerto, menos, aunque conscientemente resignado, a pasarla en el infierno tan desconcertante por no corresponder a sus expectativas de lo previsto como sufrimiento, principalmente físico, si bien la mortificación de la compañía impuesta le resulta un tanto exasperante. Poco a poco los espectadores en El Jacalón vamos cayendo en la cuenta de que el castigo para Garcin lo representa observar el ambiente y las acciones profesionales, personales y domésticas donde ya no está, y consecuentemente no poder intervenir, suceden a pesar suyo, sin que importe su parecer ni lo que él hubiera hecho o cómo lo hubiera tomado. Echo de menos la Estela de Daniela Salas Hernández tan indiferente, distante, petulante, repelente a la intimidación y con una caracterización tan atinadamente artificial. Inés tan a contracorriente y perturbadora de sus compinches, a quienes tanto trata sin el com, permanece tan imperativa e impositiva. En esta reposición sus pasitos han parecido determinados por un calzado incómodo o apretado; el dobladillo de su vestido descosiéndose. La Estela de Mariel Pérez, con el inconveniente del referente previo se antoja con una personalidad dependiente y debilucha, infelizmente aniñada; con una caracterización fantasiosa —muñequita de pastel quinceañero—, aunque todas estas características pueden tomarse como cualidades conservadoras necesarias para antagonizar con Garcin e Inés. En el peor de los casos, “A puerta cerrada”, de Jean-Paul Sartre, dirigida por Habid Saavedra, también el tieso e imperturbable mayordomo, permanece tan bien puesta como en la temporada de estreno, quizá con un humor crítico y puntilloso demasiado fino no obstante lo atinado. puerta1

Dos inquietudes me llevaron a rever tres días después, el sábado 23 de marzo, “Mar de Plata”, de Marisol Estrada: ¿Cómo manejaría la voz la actriz Kali Cano en el acústicamente dificultoso teatro Esperanza Cabrera?, ¿cuál sería el trazo escénico sin la profundidad con que había contado en El Jacalón el 13 de diciembre de 2018? Por lo demás, bien se antojaba presenciar nuevamente tan delicioso y delicado poema teatral del grupo Heptamorfos. El director, Karim Aarun, no tomó riesgos ni se anduvo por las ramas: le instaló a Alfonsina Storni un micrófono en el pico del escote. Ahí estuvo la nitidez de la dicción, pero no los colores de su modulación que tan bien acentúan la sensibilidad de la poeta, que resiente y reacciona al entorno tan poco propicio ni receptivo al desbordamiento de su creatividad. Las sirenas tuvieron menos mar, quizá debieron ser menos para mejor nadar, pero dos cargadas no habrían sido seguramente posibles, lo mismo se habrían empobrecido un par de alineamientos. Quedé convencido que la plata de este mar todavía tiene otros brillos e intensidades por destellar, sobre todo coreográfica y escenográficamente; y más ondulaciones para mayores mareos: jugar más con la coloración marina, sus sugerencias y consecuencias. La marea bien crece: no todos los días se ocupa el aforo del recinto constitucionalista al noventa por ciento. puerta2

Para el lunes 25 el conjuro de una autora, Rosario Castellanos, un maestro director escénico, Ricardo Leal Velasco y de la última generación (2015-19) de la licenciatura en Artes Escénicas se antojaba muy tentador. A “El eterno femenino”, en proceso de montaje, le ha ido muy bien a juzgar por las constantes respuestas entusiastas del numeroso público estudiantil que abarrotó el teatro Esperanza Cabrera durante la primera función del tercer Congreso Internacional en Celebración del Teatro. Antes de que el humor y el regocijo de la farsa envuelva de agradabilidad de la representación, sucede el acierto de la esmerada recreación de época, ellas con los peinados y vestidos que incluso lo instalan a uno en las comedias hollywoodenses en blanco y negro no obstante la luminosidad cromática; ellos además de los peinados al estilo de Marco Antonio Muñiz antes de pasar por el bisturí del cirujano plástico, formados como figuritas de feria o kermés para dispararles con rifles de aire, incluso de perfil y por estaturas como en las portadas de los vinilos del trío bolerista Los Panchos. puerta3

A estas alturas de las acusaciones, reclamos y reivindicaciones feministas, temáticamente la obra de Castellanos se antoja graciosamente ingenua y anacrónica, por lo que todas las posibilidades de atención del público dependen de la gestualidad corporal y los tonos y acentos de los intérpretes, que con un ritmo y una continuidad bien suministrada y administrada capturan y retienen la atención del público. Hay personalidades de innegable peso específico, que apenas con el saludo sobresalen, con el «buenos días» le cambian el ritmo al día, con el encargo u oportunidad de momentos protagónicos hacen función, tal es el caso de Fernando Vázquez con el vendedor y como Adán, aunque sin las clientas ni Eva podría prosperar. Un momento particularmente simpático, quizá poco notorio, es el acoso de Mara Yáñez Ayala con una contenida pero intensa vibración corporal. Este montaje en proceso de “El eterno femenino” ha dejado una fuerte expectación que seguramente satisfará durante junio, cuando estas actrices y actores se presenten por última vez como estudiantes

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