Sapiencia demencial

Jueves, 15 de Mayo de 2014 00:00 Oscar Salas ECLÉCTICA - El Espectador
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Sapiencia demencial

Los tres catres solo pueden ser de utilería, nadie yacerá en ellos, están muy chuecos y parecen muy endebles, construidos con material de desecho, ergo, se trata de sugerir un dormitorio colectivo falto de mantenimiento. También es visible una pequeña mesa cuadrada con carácter de escritorio: teléfono, máquina de escribir, etcétera. El médico-narrador se presenta como psiquiatra de la salud pública, ¡ah, va a haber locos en un ámbito burocrático!, pero lejos de nosotros, en los Balcanes, ¿y eso dónde queda?, además en un inhóspito escarpado montañoso, en ocasiones cercado por la nieve y cobijado-ocultado por la niebla, ¡ah, bueno… allá! Sapiencia demencial

Pues la lejanía geográfica y circunstancial en el Mesón de los Cómicos de El Coronel Pájaro, del dramaturgo búlgaro contemporáneo Hristo Boytchev, no lo es tanto. Los actores han habitado con frecuencia reciente elencos de Arteatral, CUT y montajes teatrales por lo menos alentados o auspiciados por el multicréditos y ubicuo teatrero queretano Franco Vega. (Indudablemente sus contestatarios lo señalarán como acaparador.) Pero aquí cada loco haría función por sí mismo, y un inspirado dramaturgo le crearía una continuación unipersonal. Dicho de otra manera, seis locos, seis personajes tan perfectamente diferenciados por el dramaturgo y el director escénico, Hèctor Dugo, joven barcelonés de reciente aparición escénica en Querétaro con su segundo montaje, que meten al espectador en el escenario siguiendo la lógica incongruencia de sus sorpresivos y humorísticos disparates, máxime cuando incitan a la reflexión existencial, o por lo menos del absurdo o artificialmente complicado cotidiano. Sapiencia demencial

El psiquiatra lleva por lo menos dos funciones: constatarnos una vez más el sufrimiento, aquí sí hasta el desquiciamiento, de la inoperancia burocrática que suele decidir con el criterio de poner la carreta delante de la yunta. Por otra parte, la operancia de la Psiquiatría, al punto de apartarse con carácter de observador en aprendizaje cuando el ‘anormal’ hace una ‘normalidad edificante’ de su condición, sin intervención de la ciencia que practica. Finalmente, si la organización demente progresa y mejora sus expectativas de subsistencia asimilándose consciente y convenencieramente a una colectividad más estructurada y consecuentemente con mayores alcances y posibilidades de propiciar el desarrollo y el crecimiento, siquiera nominalmente, este psiquiatra termina sumándose a esta comunidad de seis ‘locos’. Sapiencia demencial

Si hubiera locos de atar, bien iría en primer lugar el peligrosísimo Gitano-Cabo, el más empecinado en sus irreversibles y extremas obsesiones: mutilarse el inservible pene falto de erección, aunque es padre de seis críos; y fornicar con la Aduanera, pues es la única mujer a la mano y además es puta piadosa. En su defensa de la etnia romaní, dejada de la mano de su dios: – “¡Por qué me castigas Dios! No bastaba con que naciese gitano, despreciado por todos y en todas partes, y ahora esto... Siendo gitano, ¿no soy también hombre?”-- agarraría desde rompope hasta el director técnico de futbol Rubén Omar Romano. En realidad sólo recurre fonéticamente a Roman Polanski, a Rómulo y Remo, y a Romeo y Julieta para enaltecer la raza romaní. (Recuérdese que el dramaturgo es búlgaro.) Loco, loco pero el gitano se vale de la vocación expiatoria de la aduanera para que acceda a su sanación fornicante: “Ayúdame, estoy enfermo. ¡Haz una buena obra! / ¡No! / Haz una buena obra y Dios te perdonará. Dios te perdonará todo. / ¿De verdad lo crees? / Dios ama a los pecadores más que a los devotos. / Véndame los ojos para no ver el pecado.” Sapiencia demencial

En segundo lugar de sujeción iría el ladrón-borracho, que de esto solo conocemos la fama, pues nunca lo vemos beber. Si sus créditos son de fiar, ha de estar inmunizado por las emanaciones de Chernobil ya que su historial etílico incluye el tanque de gasolina del único vehículo disponible en esa reclusión-segregación monástico-demencial. Sus obsesivas dotes para cambiar de usufructuario a cualquier cosa son debidamente aprovechadas para las necesidades de la comunidad. La conveniencia de atarlo es su propensión ingestiva, porque en realidad su obsesión es el acto del pillaje, no la atracción por lo sustraído que frecuentemente devuelve, acción a la que está impedido con todo lo que ingiere. Sapiencia demencial

Harto irónico es el personaje del sordo que con esta discapacidad se gradúa como actor, memorizando monólogos que le permiten acreditar las evaluaciones académicas. La habilidad desarrollada para leer los labios le permite participarles a los otros locos las noticias recibidas en un televisor mudo, o sin sonido. Pero para esta participación se caracteriza y desempeña como locutor. ¿Burla y crítica de un sistema educativo memorístico, de un sistema informativo acartonado? La decisión corresponde al público. Los locos le reclaman la repetición de las noticias. ¿Teatro dentro del teatro? Porque la audiencia confinada está advertida que su ‘transmisor’ es un actor. ¿Reprobación de un periodismo boletinesco que no investiga?Sapiencia demencial

Este trasfondo cuestionante mediante la paradoja o el contrasentido desde el monasterio-manicomio permea constantemente a El Coronel Pájaro, destacándose en las transformaciones radicales de la Aduanera que decide incorporarse a la milicia integrada por los otros cinco internos, a los que se suma el psiquiatra. Con toda la feminidad pública que la precede y la defensa que hace de su condición de mujer pasa a ser soldada, sin que los otros ‘locos’ obvien la respetabilidad implicada en esta diferencia. Pero en la milicia no se identifica con el belicismo, sino con el sufrimiento de sus consecuencias, quiere redimir su historial supuestamente pecador socorriendo heridos. “La verdad sobre la Aduanera es que nunca ha estado en el Puente del Danubio (1) y según su hoja clínica es virgen.”Sapiencia demencial

La esencia paradójica la constituye el coronel. Sin circunstancia transicional, de infeliz personaje apagado, desdibujado aparece como líder motivador, aglutinador y fijador de caminos y metas, decidor y decididor de opciones para el grupo, con una ética y código de comportamiento que rebasa la disciplina militar. Llama particularmente la atención la religiosidad de su argumentación-exordio hacia sus seguidores. “Fetissov, como resultado de su enfermedad, había adquirido una seguridad y voluntad de mando que hacía que todos aceptaran inconsciente e incondicionalmente su fuerza espiritual... / ¡Hermanos!... Dios envió el maná a los judíos incrédulos. Fue una generosa señal de Dios,… / Dios ayuda únicamente a los locos de este mundo. Porque él también estaba loco al crearlo. Y ahora está obsesionado con su error. / ¡Ustedes no están locos, señores! Sólo son diferentes de los demás. …porque este mundo ha sido creado para los que son semejantes. Pero nuestro verdadero mundo existe en alguna parte y nosotros debemos creer en ello, porque en la Biblia dice: « ¡Bienaventurados los que sufren! »…agreguemos aquello que la boca de Dios ha omitido: « ¡Bienaventurados los locos!» Y tengamos fe en ello, a pesar de que en ninguna parte de la "Carta de los Derechos Humanos" haya un solo renglón sobre los derechos de los locos.” Sapiencia demencial

No es por la intermediación de la burocracia institucionalizada que los locos salen de atolladero propiciado por el olvido, sino gracias a una azarosa equivocación o confusión provocada por los excesos de la naturaleza. Esta misma se sobrepone a los avances tecnológicos cuando establecen remotísimas comunicaciones con la colaboración de las aves y sus vuelos migratorios. Sapiencia demencial

La riqueza de significaciones, y con ello la apuesta por la inteligencia y la imaginación del espectador por parte de El Coronel Pájaro es sobresaliente, y la proyección de esta riqueza por parte del elenco y los creativos comandados por Hèctor Dugo no le va a la zaga, aunque me parece que no se debió omitir el remate sensacional del dramaturgo cuando en el epílogo reafirma: ¡Esto es Teatro!: “…los combatientes desfilan… Uno de ellos baja del escenario y pasa entre los espectadores de la sala, haciendo sonar monedas en un sombrero.” Sapiencia demencial

(1) Posible zona prostibularia de alguna ciudad en Bosnia.

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